
Sotillos de Sabero [+]
Sotillos es una palabra derivada del latín que significa soto o lugar de pastizales pequeño. Así aparecía antes de desfigurarlo las explotaciones mineras.
Altitud de 1.203 metros
y distancia de Sabero a cinco kilómetros.
Aparece documentado por primera vez en el Monasterio de Gradefes en el año
1.188 por razón de propiedades.
Ha sido un pueblo pequeño, pero valiente, ya que se agenció en tiempos de
Felipe II la nada despreciable cantidad de 750 ducados para convertirse, al
igual que Alejico, Sahelices y Olleros en realengo, desvinculándose del señorío
temporal del Obispo de León.
Su pequeña iglesia es muy singular, ya que es una de las pocas que cuentan con
dos naves y data en gran parte del año 1.597, dotada de un pequeño pero valioso
retablo barroco.
Historia y leyenda juntas se han encargado de recordarnos que aquí se hospedó
Santo Toribio de Liébana, que tiene imagen gótica en La Llama de Colle.
Su familia linajuda más antigua es la de los Rodríguez-Reyero, cuyo escudo
durmió muchos años el sueño de los justos en los almacenes de Hulleras de
Sabero; pero a partir del siglo XVII hubo de compartir rivalidad con los
González Candanedo, que dieron buenas cabezas a la Iglesia y al Derecho.
Cuando llegaron al poder en Portugal en el año
1928 el General Carmona y el Doctor Oliveira Salazar, Sotillos, enclavado
dentro del “carbonífero rico” del Valle de Sabero, estaba en plena evolución
minera y aquí llegaban buscando refugio en ocultos ”convoys” portugueses
vencidos, convirtiendo a este pueblo, en expresión popular y jocosa, en ”Lisboa”;
pero cuando saltó a todos los periódicos del país fue en el año 1921 con motivo
de la conocida ”Clodulfada” que se saldó con un cuádruple asesinato de los
miembros de una familia y se remató con el suicidio del parricida en las
puertas de la Iglesia
de Sabero. Con este motivo los ciegos también hicieron su agosto.
Nuevamente empieza a sonar este pueblo en 1945 con motivo de la instalación del
”Pozo Herrera ll” más bien conocido como ”Pozo de Sotillos” culminando en su
emblemático castillete, que terminó por ser finalmente testigo de los últimos
estertores de Hulleras de Sabero en diciembre de 1991 y de la picaresca que
generó una seudoindustrialización del Valle de Sabero, a cargo de una tal
empresa Conformados...que terminó pronto cerrando y no ”conformando” a nadie.
Después de todo, el viaje puede terminar placenteramente subiendo a la ”Camperona”
y entre antenas de telefonía, TV, emisoras de radioaficionados, puestos de
vigilancia de los bosques... contemplar panorámicas inimaginables de nuestro
Valle, el lento discurrir de la nueva carretera del Eje Subcantábrico, un
paisaje interminable de llanuras y vegas, que en los días más placenteros
permite divisar hasta la misma “Pulchra Leonina” etc...y, sobre todo, soñar
como Don Quijote, en grandes molinos eólicos, en la limpieza de nuestros
bosques de malezas y despojos para convertirlos en conglomerados hábiles, por
ejemplo, para cualquier tipo de chapeados o mobiliario o en la posibilidad de
seguir desentrañando los secretos de todo tipo de posibles minerales que
encierran nuestras diversificadas e intrincadas montañas, capaces de devolver a
la vida próspera y digna que se merece este Valle de Sabero.